Origen del budismo

Fuente: The art of Buddhism

Por budismo entendemos un pensamiento filosófico basado en las ideas de Buda. Es una doctrina que nos enseña a renunciar a la vida material, y conseguir la iluminación, tal como hizo Buda.

Muchos lo consideran una religión, pero debemos desechar dicha idea, en base a la ausencia de un Dios al que adorar, ya que Buda en ningún momento se presenta como Dios, sino como un  hombre normal y corriente, como nosotros.

El punto fundamental del budismo es la existencia de tres naturalezas: alma, cuerpo y espíritu. Al morir nuestro cuerpo se descompone rápidamente. 40 días después se produce la descomposición del alma, perviviendo tan sólo el espíritu por ser eterno (por eterno entendemos que no tiene ni principio ni fin)

Llegados a este punto, hablaremos de Buda, un hombre que nació príncipe, alrededor del año 560 A.C., y cuyo nombre era Siddharta. En el momento de su nacimiento, un eremita llamdo Asita predijo que el recién nacido sería, o un gran gobernante como su padre, o bien se convertiría en la fuente espiritual para toda la humanidad. En base a esta revelación, su padre, llamado Suddhodana, decidió ocultar a su hijo el mundo exterior y ofrecerle un mundo de placeres, educándolo para ser un guerrero.

Con el tiempo llegó a la edad adulta y se casó con Yasodhara, hija de un príncipe vecino, y tuvieron un hijo, al que llamaron Rahula.

Un día, en palacio cantaban los músicos para amenizar la velada, y una de las canciones hablaba de las maravillas del mundo y de la belleza que había en el mundo exterior, lo que despertó la curiosidad de Buda e hizo que solicitara permiso a su padre para salir fuera de palacio. Debido a que tenía 29 años, mujer e hijo, el rey accedió a su salida del reino pues pensaba que las responsabilidades familiares frenarían sus ansias de cambiar la realidad.

En esta salida, y en otras posteriores, se produce la visión de circunstancias que cambiarán su mentalidad, y que han dado en llamar “Las cuatro visiones”. En dichas salidas vio a un enfermo, a un anciano y a un muerto. Todas estas circunstancias eran nuevas para él, debido al esfuerzo de su padre por evitarle el contacto con la realidad. Todas estas situaciones le hicieron ver el sufrimiento existente, así como lo efímero y breve de la existencia.

En su cuarta salida del reino vio un monje mendicante, sin hogar ni riquezas, pero con una felicidad y serenidad desconocidas por él. Decidió entonces renunciar a su vida de lujo y comodidad, dando comienzo su búsqueda espiritual. Sin dudarlo, abandonó el reino, a su mujer, su hijo, y al resto de su familia, y se transformó en Gautama, monje en busca de la verdad.

Tras seis años de autonegación física en los que apenas comía y pasaba la mayor parte del tiempo meditando, decidió optar por un camino intermedio para así poder evitar extremos que lo debilitaran e impidieran su crecimiento personal, por lo que se sentó bajo el arbol Bodhi a meditar. Allí consiguió la iluminación, y pasó a llamarse Buda (que significa el despierto). Fue a partir de ese momento cuando comenzó a peregrinar por el mundo difuendiendo las bases del budismo.

Carlos Moreno
Instructor de Yoga

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ASANAS: Saludo al Sol y Saludo a la Luna (I)

Fuente: The art of Yoga

Los ejercicios de Yoga a los que llamamos saludo al sol (Suryanamaskar) y saludo a la luna (Chandranamaskar) son un conjunto de asanas que se ejecutan de forma encadenada, armonizando estas con la respiración. A diferencia de las asanas, estos ejercicios no tienen un carácter estático. Se realizan con lentitud, siendo conscientes en todo momento de la postura que adoptamos. Es importante el ritmo de la respiración, ya que cada asana corresponde con una inhalación o exhalación.

Dichos ejercicios tienen por objetivo calentar el cuerpo y estriralo por lo que habitualmente se realizan como ejercicios preparatorios de las clases de yoga, efectuándose de 3 a 5 veces, según nuestras posibilidades, antes de iniciar la sesión completa de Yoga. La variedad de posturas que se ejecutan así como sus evidentes beneficios y positivos efectos fisiológicos hacen del saludo al sol y del saludo a la luna una práctica en sí mismas.

SALUDO AL SOL (Suryanamaskar)

Suele constar de doce movimientos que sirven para tonificar músculos y nos preparan para nuestra sesión de Yoga. Hay varios tipos de saludo al sol, según ejecutemos una clase de Yoga Iyengar, Hatha Yoga, etc.

Beneficios
Como véis en los vídeos, el saludo al sol, al igual que el saludo a la luna que veremos en el próximo artículo trabaja todo el cuerpo. Su práctica nos aporta los siguentes beneficios:

  • Aumenta nuestra capacidad de resistencia.
  • Calienta y despereza nuestro organismo
  • Mejora y favorece nuestra concentración y atención mental.
  • Tonifica musculatura, nervios y articulaciones.
  • Dota de flexibilidad a la espina dorsal.
  • Previene contra el estrés, la ansiedad y la psicastenia(*)

Namaste…

Carlos Moreno
Instructor de Yoga
Francisco Arellano

Pranayama

Fuente: Etsy / Learning yoga living yoga

La palabra pranayama es la unión de Prana (respiración, aliento, vitalidad) y Ayama (longitud, expansión). Estas dos palabras juntas vienen a significar extensión en la respiración o control respiratorio.

Para la práctica del Yoga es primordial el control de las fluctuaciones de la mente, lo cual se consigue mediante la respiración y el control de ésta, es decir, la práctica del pranayama. Su objetivo dentro del Asthanga Yoga es contribuir para que las grandes distracciones surgidas de la necesidad imperiosa de respirar (aliento vital) sean controladas. Consiguiendo un domino férreo y total de todos los procesos respiratorios, se obtiene el control de la mente.

La disciplina del pranayama está basada en uno de los grandes descubrimientos del Yoga: el Prana, que es la energía vital que fluye por el organismo y cumple con cinco funciones o prana vayus principales y otras cinco secundarias, que activan todo el sistema energético:

  1. Prana vayu: su función es absorber la energía a través de la respiración. Se sitúa en el pecho y tiene dirección ascendente. Es responsable del funcionamiento del corazón y los pulmones. Se asocia con los órganos de la respiración y el habla, y también con la garganta, sus músculos y nervios
  2. Apana vayu: su función es expulsar los resíduos y toxinas. Se sitúa en el abdomen y la pelvis y su dirección es descendente. Proporciona energía al intestino grueso, riñones, ano y genitales. Es responsable de la menstruación y la eyaculación.
  3. Samana vayu: situado entre el coracón y el ombligo. su función es digerir y asimilar el prana de los alimentos a través del estómago, hígado, pancreas e intestinos. Este prana también activa el corazón y el sistema circulatorio.
  4. Udana vayu: controla el área del cuerpo de cuello hacia arriba, y es el encargado de activar todos los receptores sensoriales, como ojos, nariz, oidos. También armoniza y activa extremidades, así como todos sus músculos, ligamentos, nervios y articulaciones. Se mueve de forma circular a través de las extremidades.
  5. Vyana vayu: está por todo el cuerpo, regulando y controlando los movimientos. Su función es integrar y coordinar el funcionamiento de las demás. Distribuye el prana por todo el cuerpo y le da coherencia.

Los cinco secundarios son:

  1. Kurma, responsable del parpadeo de los ojos.
  2. Krikala, responsable del bostezo y la tos. Despierta el hambre y la sed.
  3. Devadatta, responsable del estornudo.
  4. Naga, responsable del hipo, eructo y vómito.
  5. Dhananjaya, responsable de la hinchazón y la disgregación corporal después de la muerte.

Si una de las funciones se desequilibra por exceso o por defecto, las demás se ven afectadas en su funcionamiento.

Los pranayamas principales son:

  1. Kapalabhati: es un ejercicio que tiene el efecto de hiperventilar los pulmones. Consiste en realizar exhalaciones forzadas por la nariz. Con ello limpiamos los pulmones.
  2. Anuloma-Viloma: consiste en respiraciones alternas entre ambas fosas nasales con retenciones entre ellas. Se inhala y exhala por una fosa nasal, se retiene y se exhala e inhala por la otra, volviendo a la retención. Con ello activamos los canales ida y pingala, que ya vimos.
  3. Bhastrika: consiste en inspirar de manera profunda y expulsar el aire a gran velocidad. Esto se repite de 30 a 40 veces por minuto.
  4. Suryabheda: respiracion consistente en inspirar por la fosa nasal derecha y la exhalación por la izquierda.

Carlos Moreno
Instructor de Yoga